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Jon Santacana y Miguel Galindo, un tándem de muchos quilates

El pasado invierno, PyeongChang les despidió como atletas paralímpicos con una medalla de plata, pero a Jon Santacana y Miguel Galindo aún les quedan muchas pistas que recorrer. De momento, sólo han dicho adiós a los Juegos Paralímpicos, una competición en la que han reinado durante la última década, consiguiendo en total seis metales como uno de los mejores tándems de esquí alpino de todos los tiempos.

Jon y Miguel afrontan ahora su decimoséptima temporada como si fuese la primera, con las mismas ganas, pero con la experiencia y la sabiduría que dan los años y los kilómetros descendidos como equipo. En estas líneas, Santacana nos cuenta cuáles serán sus próximos pasos y nos asegura que aún podremos disfrutar un año más de esa perfecta sincronización que la pareja luce sobre las pistas.

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Lleváis toda una vida juntos como pareja deportiva. Cuando os conocisteis en una estación de servicio allá por el año 2002, ¿os imaginabais que ibais a llegar tan lejos?

[Jon] La verdad es que para nada. Cuando empecé con Miguel ya había estado con dos guías y no me lo podía imaginar; de hecho, somos la pareja que a nivel deportivo lleva más tiempo junta dentro del circuito, y eso se nota en las pistas. Ninguno de los dos se lo podía imaginar; es un camino que se ha ido construyendo año a año. No es que te marques ningún récord ni nada parecido; vas haciendo cosas y cuando trabajas a gusto y se forma un buen equipo, los años pasan así de fácil.

¿Qué se os pasa por la cabeza -y qué sensaciones por el cuerpo- al saber que ésta puede ser la última temporada en la alta competición?

[Jon] No tenemos cerrado al 100% que vaya a ser la última. Al haber conseguido una medalla de plata en los pasados Juegos de PyeongChang, hemos querido darnos continuidad un año más. Lo que no se nos pasa por la cabeza es cubrir otro ciclo, porque al final es muy difícil pensar en cuatro años más cuando tienes cierta veteranía y cierta edad. Pero tampoco tenemos claro que vaya a ser la última temporada. Ahora estamos esperando los resultados de una resonancia porque parece que Miguel está un poco tocado de la rodilla, así que no sabemos cuál será nuestro futuro inmediato.

¿Pero es cierto que en PyeongChang participasteis en vuestra última prueba de velocidad?

[Jon] Sí, eso sí que lo tenemos claro: a partir de ahora no vamos a competir en más pruebas de velocidad. En su momento fue un reto muy importante que superamos con holgura ya que conseguimos ganar el descenso en esquí alpino en dos Juegos consecutivos, algo que es tremendamente difícil de lograr. Pero para mí las pruebas de velocidad suponen un estrés muy grande con un componente de riesgo muy muy alto, y mis circunstancias visuales hacen que cada vez sea más difícil competir, por lo que preferimos centrarnos en pruebas más técnicas y estar compitiendo en menos disciplinas, con lo cual la carga a nivel competitivo durante el invierno va a ser menor. Así, si hay un campeonato del mundo o eventos, nos podremos centrar un poco más en esas competiciones. Dejamos la Supercombinada como posibilidad, por si acaso, pero en principio correremos sólo el Slalom y el Gigante.

¿Cuál es el secreto para que vuestra relación haya sido tan duradera?

[Jon] Nosotros formamos un equipo muy pequeño y muy cerrado. Siempre que estamos entrenando o en competición estamos las 24 horas del día juntos: compartimos habitación, compartimos cada momento del día, y eso sólo se puede mantener si tienes una buena relación personal. Porque, al final, aunque tengas un compañero de trabajo con el que te lleves más o menos bien, el momento del trabajo que para nosotros es en pistas lo puedes hacer y lo puedes llevar bien; pero si no tienes una buena relación de amistad, compartir ese extra de horas sería muy difícil. Creo que también el componente de tolerancia y de respeto hacia el otro ha sido importante para poder mantener esta relación. Algo que siempre decimos es que hemos conseguido ver del otro la parte buena y las virtudes por encima de lo que podamos pensar que son defectos. Eso ha sido muy importante.

¿En alguna ocasión pensasteis en tirar la toalla y poner fin a esta fructífera relación?

[Jon] Pues ha habido momentos para todo durante tantos años, buenos y malos. Muchas veces, más que por nosotros en sí, han sido las situaciones que nos rodeaban. Como en cualquier trabajo hay tensiones, hay estrés que te viene externo, presiones por conseguir resultados y gente en el entorno con la que trabajas e igual no estás tan a gusto como estamos nosotros. Al final, todo afecta y las lesiones -que son las cosas más graves que nos han podido pasar- también marcan mucho. Así que sí, sí que ha habido momentos en los que hemos estado dándole vueltas o pensando que iba a ser muy difícil sacar las cosas adelante, pero al final, lo hemos conseguido.

Después de 17 años, ¿cuál ha sido el triunfo que más os ha emocionado?

[Jon] Eso es algo en lo que coincidimos bastante y destacaría dos momentos: uno fue cuando ganamos el oro en el descenso de Vancouver en 2010, porque como te decía antes las pruebas de velocidad han sido algo que siempre nos ha costado mucho y durante tres años hicimos un esfuerzo muy importante, sobre todo, trabajando mucho en cómo nos entendemos sobre la pista y en el sistema de comunicación que llevamos ahora, desarrollando un poco el lenguaje y la forma de ‘guiaje’ que mantenemos y que cada año intentamos mejorar. Creo que hoy en día destacamos en el circuito por ser una de las parejas que más aprovecha ese sistema de comunicación y que más información circula entre nosotros. Por eso, ganar una prueba en los Juegos en la que lo pasábamos tan mal fue increíble. Cuando esto se repitió 4 años después, habiéndome roto el talón de aquiles 6 meses antes y con una recuperación que fue brutal, volver a ganar el descenso se convirtió en algo muy especial.

Y fuera de las pistas, ¿cuáles son vuestras mayores satisfacciones? Esas pequeñas cosas que os hacen iros a la cama con una sonrisa.

[Jon] Pues como tenemos una vida tan atípica con tantísimos viajes y estamos tanto tiempo fuera, para nosotros son cosas tan sencillas como poder estar en casa, pasar un día en el sofá, dormir en tu cama… Y que llegue el verano y el buen tiempo; poder estar tomándote algo en una terraza. Son pequeñas cosas: estar con la familia, con amigos, cosas muy normales, pero que al estar fuera del mundo ‘habitual’, son las cosas que más nos llenan, más nos gustan y más anhelamos. Comenzamos la pretemporada en verano y ya estamos entrenando en los Alpes. Al final son muchos meses, y cuando llegan las últimas semanas de invierno llevas ya mucha carga y necesitas el buen tiempo, que llegue la primavera, que es algo que agradecemos muchísimo.

¿Qué habéis aportado al equipo #SeSalen y que es os ha aportado el equipo a vosotros?

[Jon] Yo creo que con todo el equipo de deportistas de #SeSalen compartimos muchas cosas. Al final creo que no somos diferentes a nadie de los que lo forman. Creo que son grandes deportistas y que han demostrado ser luchadores constantes. La única diferencia es que el deporte paralímpico ha convertido al esquí alpino -que es un deporte individual- en un deporte de equipo. Por eso existe esa relación tan estrecha entre Miguel y yo, basada en la confianza y en la comunicación. Es un poco la peculiaridad que podemos aportar al equipo #SeSalen. En lo demás, no nos diferenciamos en nada: somos todos deportistas que, con más o menos experiencia, lo que demostramos es que cada día luchamos por nuestros objetivos y que muchas veces los acabamos consiguiendo.

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