La Villa Olímpica

Camino a Pyeongchang 2018: Todo lo que siempre quisiste saber sobre la vida en la Villa Olímpica.


Deportistas de todo el mundo convivirán en Corea durante el momento más emocionante de su carrera deportiva: los Juegos Paralímpicos. Descubrimos cómo será la vida de nuestros deportistas de invierno Jon Santacana, Miguel Galindo y Astrid Fina en la Villa Olímpica de la mano de dos auténticos expertos: Daniel Caverzaschi y David Casinos.

 

Daniel Caverzaschi es el nº1 del tenis en silla español, la joven promesa del tenis paralímpico internacional. David Casinos, veterano con 3 oros consecutivos en Sídney 00, Atenas 04, Pekín 08 en lanzamiento de disco, compite al máximo nivel en su nueva disciplina deportiva, el ciclismo. Y quién mejor que ellos para contarnos cómo es el día a día en la ciudad efímera que se llena de vida y talento durante la celebración de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos: la Villa Olímpica.

 

dany¿Cuál fue vuestra primera impresión al pisar por primera vez la Villa Olímpica?

 

Daniel: Mis primeros Juegos Paralímpicos fueron en Londres 2012 y me acuerdo que entré súper ilusionado. Había oído tantas cosas de lo que era la convivencia en la Villa que tenía muchísimas ganas. Vamos, estaba como un niño en una tienda de caramelos. Me acuerdo que me impresionó mucho lo grande que era. Todo estaba recién construido para los Juegos. Era una auténtica ciudad llena de gente con sus chándales de distintos países… Fue una sensación increíble.

 

Para mí la primera impresión fue que estaba en una metrópolis majestuosa. Es una ciudad llena de sueños, con la que uno sueña a lo largo de una vida deportiva y donde muchos no llegan. Así que cuando tienes la oportunidad de vivir esa parte tan bonita, tienes que aprovecharla al máximo porque pasa muy rápido y no sabes si vas a volver algún día, por eso hay que disfrutarla a tope dando lo mejor de ti.

 

¿Cómo es un día alojado en la Villa Olímpica?

Daniel: La verdad es que nunca te aburres, tienes de todo. Hay salas de juegos, sitios para quedar con más gente, gimnasio y hasta una peluquería. También me encantó el comedor, era del tamaño de 2 ó 3 campos de fútbol y había comida de distintos países, muy chulo. Cada país tiene su bloque y haces piña con los tuyos que compiten en otros deportes. Es genial.

David: Lo normal es que te levantes y vayas al comedor a compartir tu desayuno con otros deportistas y con la delegación española. Hay un informe diario de lo que va a suceder en el día.

Los entrenamientos empiezan a las 10 de la mañana y regresas a la 1. También hay reuniones diarias, por ejemplo: hoy a las 12 hay que estar en la zona internacional, porque se va a izar la bandera española. Esta es la forma de recibir a la delegación española cuando ya está instalada, vienen las autoridades, suena el himno español… También hay algunas salidas fuera de la Villa a la Embajada, por ejemplo. Luego está el día del desfile, el acontecimiento que todos esperamos.

8a886de5-df12-4ed1-8672-82169f1bb31e

Uno de los momentos más emotivos es el desfile de la ceremonia de apertura, ¿cómo se vive?

David: El desfile del equipo nacional español es el sumun. Vas con la ropa de desfile y ese momento es para todos los del equipo nacional, porque luego subir al podio es otra cosa.

Para el desfile te vistes con toda la ilusión del mundo, sabes que te has ganado el estar ahí, las fotos… esa parte es muy bonita.

Daniel: En Río tenía más experiencia y lo disfruté como un enano. En Londres fue mi primera vez y es muy emocionante el momento de la ceremonia, cuando estás en la famosa entrada al túnel y ves todo el estadio y el nombre de tu país y a toda la gente que está allí, la música… es como una gran fiesta. La fiesta del deporte e intentas ver a tu familia, a tus amigos que están en las gradas. Me costó mucho estar en Londres porque el proceso para clasificarme fue muy duro, muy intenso, muy competitivo. Tenía que estar entre los 2 de España y solo tenía 18 años. Fue un sacrificio y el estar allí era un premio y lo disfruté, lo disfruté muchísimo.

En unos Juegos Paralímpicos todos los deportistas se juegan mucho. Eso se reflejará en el ambiente, ¿es colaborativo o competitivo?

Daniel: Dentro de la pista vas a matar, en el buen sentido, pero luego fuera somos todos amigos. Buen rollo, eso es lo que se respira en la Villa, muy buen rollo.

David: Cada uno sabe lo que se juega, pero se lo juega en la pista y punto. Fuera lo que hay es una hermandad con toda la gente que te rodea, que son compañeros y todos estamos bajo una misma bandera. Los Juegos Olímpicos hablan de eso, unen a muchas naciones en una bandera blanca y eso se refleja en la sala internacional, en los puntos de reunión, en el comedor…

Por toda la Villa Olímpica suceden cosas extraordinarias. Hay mucho compañerismo, claro que sí.

¿Tenéis alguna anécdota imborrable de lo que habéis vivido en la Villa?

David: Lo más bonito es cuando uno está en el comedor, ya han empezado las competiciones y llega algún deportista con alguna medalla y todo el mundo aplaude, eso hace que la gente conecte y es algo muy bonito. Da igual de qué país sea y eso es grande. O también de pronto te encuentras a Carlos de Inglaterra con su bandeja, comiendo como uno más. Eso cuenta mucho de cómo es el espíritu de los Juegos.

Daniel: Después de la ceremonia de clausura todo es una fiesta, todo el mundo ha dejado de competir y me acuerdo que yo estaba yendo al bar donde nos reuníamos todos, y venía hacia mí mi amigo el nadador Enhamed Enhamed, que es ciego, y el tío me dice: Dani, vete para la discoteca que he visto a unas chicas alucinantes. Yo sí que aluciné completamente con él. Y luego te das cuenta que es que allí se convive con la discapacidad con tanta normalidad, que te olvidas de ella. Para mí esto fue un gran aprendizaje.

Se dice que se forjan grandes amistades conviviendo en la Villa, ¿cómo ha sido vuestra experiencia en ese aspecto?

Daniel: Conocí a deportistas de otros países pero sobre todo me acuerdo de forjar amistades con los de la selección, los de mi país. Y luego quedas para verles competir, animarles… Ese ambiente que se crea, cuando todos somos un equipo, es genial.

David: He hecho grandes amistades con muchos compañeros incluso con gente de África que no tenían recursos. Les he mandado zapatillas y cosas que necesitaban.

Lo normal es que hagas más amistad con deportista de habla hispana, por lo del idioma, con ellos existe una relación muy buena.

Aunque Jon, Miguel y Astrid ya han vivido la tensión de participar en los paralímpicos, ¿tenéis algún ritual, hábito o superstición antes de que se inicien las pruebas que puedan ayudar a nuestros chicos?

Daniel: Yo tengo mis rutinas, antes de un partido de tenis intento hacer todo exactamente igual que siempre. Para mí es una manera de mantenerme concentrado en el presente y evitar que mi cabeza se vaya hacia otros lados. Otra cosa que me ayuda en la pista es tenerlo todo ordenado y meditar antes de competir.

David: Cuando un compañero trae una medalla olímpica no la toco, porque me la tengo que ganar yo. Segunda norma importante, jamás me pongo un chándal de podio. A nosotros al llegar nos dan un chándal de paseo, otro de entrenar y él de podio y ese ni lo abro, eso es de mal fario.

¿Qué frase resumiría para vosotros la experiencia de vivir unos Juegos Paralímpicos?

Daniel: En unos Juegos Paralímpicos se ve la esencia del deporte, que es la superación. Sí, superación y deporte de élite.

David: Yo me quedaría con algo como: Los Juegos Paralímpicos son los que te consagran como deportista, pero aún más como persona por cómo te visten por dentro, para mí es eso.

 

Dos experiencias, dos carreras deportivas brillantes. Pero sobre todo, dos ejemplos de superación cuyo esfuerzo y talento se han visto recompensados con su paso por la Villa Olímpica en varias ocasiones. Jon Santacana, Miguel Galindo y Astrid Fina se instalarán en la Villa de los JJPP de Pyeongchang dentro de pocas semanas

Comenta en Twitter y apóyale.

Apóyale