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Tres ciclistas, tres disciplinas

En 1988, en las Paralimpiadas de Seúl, el ciclismo fue deporte paralímpico por primera vez en la historia, con siete pruebas en ruta exclusivamente masculinas. Cuatro años después, en Barcelona 92, se incluyó también a las mujeres y participaron los primeros tándems, no así el ciclismo en pista, que tuvo que esperar a Atlanta 96 para ver la luz en unos JJ. PP. Ahora, dos décadas después, y tras una marcada evolución, el ciclismo paralímpico ha ganado muchísima popularidad y se ha convertido en el tercer deporte más numeroso en los Juegos Paralímpicos. Además, se ha ido abriendo a personas con diversos tipos de discapacidad.

Los paraciclistas se dividen en doce categorías, dependiendo de diversos factores, como el tipo de bicicleta utilizada. Esta ha de estar siempre en consonancia con las características propias de cada corredor. Para ello, existen cuatro tipos de vehículos reglamentarios: bicicletas convencionales (que pueden ser adaptadas a cada ciclista), tándems, triciclos y triciclos manuales (conocidos también como handbikes, y que se manejan con las manos).

En España contamos con algunos de los mejores atletas paralímpicos del mundo en diversos deportes, y el ciclismo es uno de ellos. Actualmente tres de nuestros deportistas, que ya forman parte de la historia del deporte gracias a sus exitosas carreras, afrontan las competiciones de paraciclismo más importantes de la temporada: Ricardo Ten, Alfonso Cabello y David Casinos.

Ricardo Ten – A la conquista del ciclismo en ruta

Este valenciano de cuarenta y dos años lleva veintiuno compitiendo en el deporte paralímpico de élite como nadador, cosechando victoria tras victoria. Así lo avalan más de un centenar de títulos en diversos campeonatos tanto nacionales como internacionales, y tres oros en las Paralimpiadas de Atlanta, Sídney y Pekín.

En octubre de este año, Ricardo nadará con la selección nacional por última vez en los Mundiales de México, poniendo fin así a su etapa como nadador profesional. Sin embargo, su carrera deportiva no terminará allí, pues Ten se ha buscado ya un nuevo objetivo profesional: el ciclismo, una de sus pasiones junto con el esquí alpino. Su capacidad de convertir pasión en resultados sobre la bicicleta ha quedado demostrada con su recién conquistada medalla de plata de ciclismo en ruta en la categoría SB4 en Sudáfrica, en el Campeonato Mundial de Pietermaritzburg, para el que Ten ha sido convocado por el seleccionador nacional Félix García Casas con evidente acierto.

La modalidad de ciclismo en ruta fue, como hemos comentado, la primera que se incluyó en unos Juegos Paralímpicos. Su principal característica es que se realiza en carretera, al aire libre, de ahí que las competiciones se lleven a cabo solamente de primavera a otoño. Esta disciplina se divide en tres categorías: carrera de fondo, contrarreloj individual y relevos por equipos (que pueden ser mixtos). En estas pruebas pueden participar atletas con cualquier tipo de discapacidad, cada uno en su vehículo correspondiente. En el caso de Ten, el valenciano corrió sobre una bicicleta convencional, pero adaptada a sus amputaciones.

Alfonso Cabello – El rey del kilómetro

Nacido sin parte del brazo izquierdo, Alfonso, cordobés de La Rambla, se aficionó a los deportes desde muy pequeño. Con ocho años descubrió el ciclismo, y gracias a su talento, lo acabo convirtiendo en su profesión. Fue en 2012, en los JJ. PP. de Londres, cuando consiguió su primera medalla de oro paralímpica. A partir de ahí, todo han sido grandes logros deportivos y récords batidos, como en los Juegos de Río, donde volvió a subirse al podio, en aquella ocasión para recoger dos medallas de bronce, una en la prueba de velocidad por equipos, y otra en su especialidad: la prueba del kilómetro.

Precisamente Alfonso tiene el récord absoluto de esta prueba en España, con un tiempo mejor que el de cualquier ciclista con o sin discapacidad. Por eso, hace unos meses tomó una firme decisión: intentar competir en pruebas oficiales ajenas al ciclismo adaptado. Por fortuna, Alfonso va a poder cumplir pronto ese sueño, pues se ha confirmado que dará el salto a la competición ciclista normalizada en el próximo Campeonato de España, donde será uno de los participantes en la modalidad de ciclismo en pista.

Esta disciplina comparte varias características con su homónima paraciclista. Para empezar, ambas se practican en el interior de un velódromo: una pista artificial cubierta, rectangular y con curvas peraltadas, habitualmente hecha de madera, y que cuenta con un óvalo de 250 metros. Las bicicletas suelen ser de piñón fijo, y no tienen cambios de marcha ni frenos. En el caso de Alfonso, la suya llevará añadido extra: un manillar adaptado a su brazo izquierdo. En cuanto a las pruebas, ambas modalidades tienen cinco en común: el scracht, el tándem sprint, la persecución individual, la prueba de velocidad por equipos y los 500 metros contrarreloj.

David Casinos – Dominando la pista en tándem

La trayectoria deportiva del valenciano David Casinos es, sin duda, excepcional. Invidente desde 1998 a causa de una diabetes, David se volcó en el atletismo (concretamente en las disciplinas de lanzamiento) y comenzó a ganar numerosas medallas, tanto en campeonatos del Mundo y de Europa, como en las últimas cuatro ediciones de los JJ. PP., hasta que alcanzó el mayor reconocimiento posible: ser considerado el mejor lanzador invidente de peso y disco de la historia.

Por eso a muchos les sorprendió que, el pasado 4 de julio, David anunciara que dejaba el atletismo a sus cuarenta y cinco años. Sin embargo, el valenciano se retira de la disciplina que más alegrías deportivas le ha dado porque tiene otro objetivo en mente: participar en las Paralimpiadas de Tokio de 2020 en la modalidad de ciclismo en pista. Para ello, ya está entrenando duramente junto con el ciclista olímpico José Antonio Villanueva, quien será su compañero en el tándem.

El ciclismo de pista en tándem es muy parecido al ciclismo de pista individual. Ambos se practican en el mismo tipo de velódromo, y cuentan con las mismas pruebas. La mayor diferencia reside en el vehículo utilizado, y en el reto que supone competir formando pareja, y más cuando uno de sus miembros depende de la visión del otro. En la pista, la velocidad es clave (un tándem puede llegar a alcanzar hasta 70 km/h); un cincuenta por ciento de esta se consigue entrenando, pero el otro cincuenta depende de la coordinación entre el deportista vidente, que va al frente de la bicicleta, y el invidente, que pedalea en la parte de atrás.